Páginas

sábado, 3 de abril de 2010

Literatura chilena e as imagens poéticas de Pablo Neruda

Claudine U. Whitton*

Especial para a Página 3 Pedagogia & Comunicação

A metáfora foi um recurso importantíssimo na obra do poeta chileno Pablo Neruda. Para refrescar a memória, leia o diálogo a seguir, parte do romance "Ardiente Paciencia", do escritor (também chileno) Antonio Skármeta, no qual Neruda é o personagem-poeta.


– ¿Qué te pasa?
– ¿Don Pablo?
– Te quedas ahí parado como un poste.
Mario torció el cuello y buscó los ojos del poeta desde abajo: – ¿Clavado como una lanza?
– No, quieto como torre de ajedrez.
–¿ Más tranquilo que gato de porcelana?
Neruda soltó la manilla del portón, y se acarició la barbilla.
– Mario Jiménez, aparte de “Odas Elementales” tengo libros mucho mejores. Es indigno que me sometas a todo tipo de comparaciones y metáforas.
– ¿Don Pablo?
– ¡Metáforas, hombre!
– ¿Qué son esas cosas?
El poeta puso una mano sobre el hombro del muchacho.
– Para aclarártelo más o menos imprecisamente, son modos de decir una cosa comparándola con otra.
– Deme un ejemplo.
Neruda miró su reloj y suspiró.
– Bueno, cuando tú dices que el cielo está llorando. ¿Qué quieres decir?
– ¡Qué fácil! Que está lloviendo, pu’.
– Bueno, eso es una metáfora.
– Y, ¿por qué, si es una cosa tan fácil, se llama tan complicado?


Leia mais


LA SONRISA

La pregunta
Amor, una pregunta
te ha destrozado.
Yo he regresado a ti
desde la incertidumbre con espinas.
Te quiero recta como
la espada o el camino.
Pero te empeñas
en guardar un recodo
de sombra que no quiero.
Amor mío,
compréndeme,
te quiero toda,
de ojos a pies, a uñas,
por dentro,
toda la claridad, la que guardabas.
Soy yo, amor mío,
quien golpea tu puerta.
No es el fantasma, no es
el que antes se detuvo
en tu ventana.
Yo echo la puerta abajo:
yo entro en toda tu vida:
vengo a vivir en tu alma:
tú no puedes conmigo.
Tienes que abrir puerta a puerta,
tienes que obedecerme,
tienes que abrir los ojos
para que busque en ellos,
tienes que ver cómo ando
con pasos pesados
por todos los caminos
que, ciegos, me esperaban.
No me temas,
soy tuyo,
pero
no soy el pasajero ni el mendigo,
soy tu dueño,
el que tú esperabas,
y ahora entro
en tu vida,
para no salir más,
amor, amor, amor,
para quedarme.

Pablo Neruda